Hasta el viento tiene miedo: clásico del cine de terror mexicano

Hasta el viento tiene miedo: clásico del cine de terror mexicano

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El viento abre una ventana con estrépito, se refleja la sombra de una mujer ahorcada. Y en la penumbra, se escucha un grito. Destaca un magistral uso de las sombras;  en general, una realización impecable. Se trata de Hasta el viento tiene miedo (1968), la obra más popular de Carlos Enrique Taboada, quien antes de comenzar a filmar, elaboró 11 guiones para cine y televisión, de los cuales destacó El espejo de la bruja (1962), considerado uno de los mejores guiones escritos del género de terror.

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La historia de Hasta el viento tiene miedo, contada de forma fina y elegante, nos adentra en un ambiente gótico y de suspenso, apartado del urbanismo, lleno de oscuridad. La trama se desarrolla en un colegio femenino donde se imparte una dura disciplina por parte de la directora Bernarda (Marga López), quien  desempeña un gran papel de antagonista.

Claudia (Alicia Bonet), Kitty (Norma Lazareno), Lili (Rita Sabre Marroquín) y otras amigas, suben a una torre donde se les tiene prohibido el paso. El objetivo es averiguar el porqué de una pesadilla recurrente de Claudia. Al ser descubiertas por la directora, el castigo es pasar las vacaciones dentro del colegio. Serán 10 noches en los que vivirán hechos que días antes jamás imaginaron. Cabe mencionar que por fuentes de las mismas actrices como Norma Lazareno, durante el rodaje era incómodo permanecer solas durante mucho tiempo en algún lugar de la locación, pues se percibía un ambiente lúgubre y extraño que sobrepasaba la intención cinematográfica.

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En las películas de Taboada siempre hay advertencias que pueden provocar impresiones fatales, como una sencilla frase, o un pequeño dialogo entre los personajes. Sigilosa información que alimenta la imaginación e insinúa.

Uno de los principales aportes del cineasta mexicano son los personajes tragicómicos en un entorno de suspenso, susceptibles al fetiche y a otras creencias. En Hasta el viento tiene miedo, los personajes además contienen una dosis de ingenuidad y comedia; juegan con su propia inconsciencia de la situación. Por otra parte, Taboada siempre incluía una porción de realismo, atacando directamente la mente del espectador con la duda.

La escena del striptease, además de funcionar como pre cargando toda la atención del espectador, refleja la vida tan recluida que tienen las alumnas, e inclusive los deseos reprimidos de toda una época.

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