Hoteles de Trump despiden a trabajadores migrantes

Hoteles de Trump despiden a trabajadores migrantes

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  • En marzo, a siete empleados veteranos de mantenimiento en el Trump National Jupiter, el club de golf que Trump adquirió en 2012, se les informó que el personal se iba a reorganizar.

Detrás de los arbustos podados de los clubes privados y lujosos del presidente Donald Trump en el sur de la Florida, incluido el de Mar-a-Lago donde ha pasado muchos fines de semana, se presenta desde hace tiempo una contradicción con la política de “Estados Unidos primero”, una de las consignas más repetidas por el mandatario. Lo que sucede es que muchos de sus empleados tienen pasaportes extranjeros.

Rumanos sirven la cena en las fastuosas salas de banquetes. Sudafricanos atienden a los huéspedes en el spa. Británicos hornean pastelillos.

La mayoría son jóvenes contratados como trabajadores visitantes con visas especiales, y durante la temporada alta de invierno viven en una comunidad privada con una cancha de vóleibol de playa y una sala de cine. En las mañanas, se ponen sus uniformes limpios y son trasladados en una camioneta hasta el complejo de lujo ubicado a 9,6 kilómetros en Palm Beach.

Pero ellos representan tan solo una parte de la fuerza laboral del centro turístico de Trump en el sur de Florida. Además de los empleados extranjeros visitantes y el cuantioso personal estadounidense, hay otra categoría de trabajadores, principalmente los que atienden los frondosos campos de golf cerca de Mar-a-Lago.

A ellos no les ofrecen apartamentos, sino que fueron recogidos al costado de la carretera por los contratistas de Trump de entre los grupos de jornaleros que entraron al país sin autorización. Esas personas fueron contratadas por empresas que asumen la responsabilidad de verificar sus documentos migratorios, o fueron añadidos a la nómina tras una revisión muy superficial de sus tarjetas de Seguro Social y de residencia permanente, algunas de las cuales son falsas.

 

Ese grupo de empleados es una vergonzosa realidad para un presidente que ha arremetido en contra de los inmigrantes que están en el país de manera ilegal, una verdad que su compañía trata de borrar.

Desde hace mucho, Trump ha admitido que operar la industria hotelera con una oferta limitada de trabajadores estadounidenses es increíblemente difícil: esa es la razón por la que Mar-a-Lago ha recurrido con tanta frecuencia a empleados visitantes para puestos que por lo regular duran, en el caso de Florida, solo los meses del invierno.

Es muy, pero muy difícil conseguir gente”, explicó durante la campaña de 2016. “Pero otros hoteles hacen exactamente lo mismo”.

En el caso de la Organización Trump, la contratación de trabajadores inmigrantes quizá esté a punto de terminar: ante las críticas que suscita la practica de emplear a trabajadores que están en el país sin autorización, la empresa ha empezado a tomar medidas discretas para eliminar de su plantilla laboral en Florida a todas las personas que permanecen en el país de manera ilegal.

 

Por EL DEBATE 

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